Siempre he dicho que no ha habido un sólo día en estos meses que no haya pensado en ti, y te prometo que es verdad.
Lo que jamás he dicho es que cada vez que pienso en ti, los recuerdos me queman desde dentro y el dolor me sorprende a mí mismo cuando miro mis puños y veo que están apretados de pura rabia, por pensar que lo mejor de mi vida fue tenerte a mi lado y que fui tan imbécil como para dejarte escapar... Nunca he contado que me muerdo el labio para devolverme a la realidad y me cuesta un mundo obligarme a pensar en otra cosa, porque necesito recordarte pero sé que cuanto más lo hago, más me duele...
Sin embargo, hay ocasiones en las que me permito recordarte sin ponerme ningún freno. A veces me permito incluso ponerme las canciones que me regalaste aunque muy pocas veces he conseguido acabar de escucharlas.
Pienso en las cosas que compartimos, en las cosas que compartiría. Pienso en qué te diría si pudiera llamarte, escribo cartas que jamás envío, imagino las sorpresas que me gustaría prepararte...
Y después de eso, me duermo llorando porque sé que no puedo ofrecerte nada de eso. O peor aún, me acuesto sonriendo porque me he engañado pensando que todavía me guardas en un pequeño rinconcito tu corazón y algún día volverás a mí, pero me despierto sabiendo que no es así y me paso dos o tres días sin fuerzas ni siquiera para sonreír...
Cada día que pasa me cuesta más encontrarle una razón a todo esto, un motivo para seguir caminando. Cada día me siento más atascado sin ti, porque ninguna de las cosas que antes me llenaban, me aportan hoy lo más mínimo.
Mi vida no es peor que la de cualquier otra persona.
Sé que muchos son felices con la mitad de lo que yo tengo, pero eso no me basta. Cada vez me da más asco lo que tengo alrededor, y cada vez me odio más a mí mismo por no saber valorar las cosas que tengo. Cada vez me dan más asco las cosas que me recuerdan a ti y las cosas que no se parecen a ti, y cada vez me odio más por buscarte en cada pequeño detalle del universo.
Dudo que vuelva a escribir ninguna otra cosa aquí, realmente hace meses que intento sacar algo de mi cabeza y plasmarlo en el papel, pero ya me es completamente imposible. De todas formas sé que nadie lee ya este blog, ninguno de los que comenzó a seguirme se pasa por aquí a ver si publico algo nuevo. Con lo cual sé que el único que se enfadará por que deje de escribir aquí es Rubén Pozo Verdugo; así que, lo siento amigo, pero no me quedan fuerzas ni ánimos para más.
Frase del Momento: "La cantidad de veces que hemos preparado un discurso perfecto para alguien, y cuando llega el momento no somos capaces de articular la mitad de las palabras..."