Decides tu propia aventura, como en los libros de la infancia.
Decides dar un paso y no otro y, para saber si has elegido el correcto, miras atrás, desandas lo andado, buscas en tus recuerdos y entonces descubres cómo se ha forjado tu carácter, cómo has llegado a ser lo que eres.
No puedes escapar de tu pasado: eres el resultado de tus experiencias, de tus orígenes, de los amores que quedaron atrás y, sobretodo, de tus errores.
Volviendo al primer día comprendes que tus padres, tus amigos, tus profesores, tu educación y otras muchas cosas han orientado tu camino, pero han sido tus errores los que han acabado marcando la dirección definitiva.
Al fin y al cabo la clave no es cómo solucionar los problemas, sino cómo superar los errores para lograr seguir adelante...
Resulta curioso analizar la complejidad de ciertas decisiones:
Hay veces en las que tomamos una decisión, rápidamente la llevamos a la práctica y resulta ser la correcta.
No obstante, también ocurre al revés: podemos reflexionar años sobre algo y, aún habiéndolo analizado desde todos los ángulos posibles, acabar equivocándonos.
También podemos meditar las cosas muchísimo y, a pesar de haber tomado una decisión mucho tiempo atrás y tener la certeza de acertar, siempre se vuelve a plantear antes de llevarla a cabo.
Escribiendo esto me vienen a la cabeza unas palabras que utilizaba hace unos años, cuando trabajaba como ayudante de monitor de deportes de riesgo y aventura.
Algunas personas se "bloqueaban" antes de hacer un salto al agua desde 12 metros de altura y, cuando estábamos los dos sólos después de haber saltado todo el mundo, siempre les decía:
"Hemos recorrido un camino bastante duro para llegar hasta aquí. Si te lo piensas, nunca te atreverás a saltar porque sinceramente creo que ni yo mismo lo haría. Sin embargo, si no lo piensas saltarás y no sólo podrás disfrutar de algo único, sino que no te arrepentirás durante el resto de tu vida de no haberte atrevido a hacerlo"
Mucho tiempo atrás tomé esta decisión y sin embargo soy consciente de que a veces lo mejor es replantearse las cosas antes de hacerlas, por muy seguro que se esté.
Aún así, pese a estar ya sobre la plataforma y preparado para saltar, no hay un sólo día en el que no valore todos los pros y los contras antes de levantarme de la cama dispuesto a dar ese salto...
Frase del momento: "Lo mejor es perseguir cosas imposibles, luego cuando ya no lo haces tu vida es un aburrimiento."
Muy buena entrada, Fernando. Me ha encantado la frasecita que le decías a los que no querían saltar, es ultramotivadora.
ResponderEliminarPor otra parte, la frase final es muy acertada, ya que yo mismo lo he sentido en mis carnes.
Un abrazo hermano.
Y hay otras veces que a pesar de haber tomado ya una decisión es difícil llevarla a cabo, o que a pesar de verlo claro no puedes evitar seguir dándole vueltas a las cosas. Eso es lo que me pasa a mí, al menos!
ResponderEliminarun besoo :)