“Entonces me sonrió. Era
una sonrisa dulce, cariñosa y tímida, como una flor que se abre. Era cordial,
sincera y ligeramente turbada. Cuando me sonrió, sentí…
No se me ocurre como
describirlo, de verdad. Sería más fácil mentir. Podría copiar algunas frases de
cualquier historia y contaros un mentira tan familiar que no dudaríais en
tragárosla. Podría decir que se me doblaron las rodillas. Que me costaba respirar.
Pero eso no sería verdad. Mi corazón no latió más deprisa, ni se paró, ni
alteró su ritmo. Eso es lo que nos cuentan las historias. Tonterías.
Hipérboles. Chorradas. Y aun así…
Salid a pasear un día
de principios de invierno, después del primer frío de la temporada. Buscad una
charca con una fina película de hielo en la superficie, todavía limpia, intacta
y transparente como el cristal. Cerca de la orilla, el hielo aguantará vuestro
peso. Deslizaos un poco por él. Más allá. Al final encontraréis el sitio donde
la superficie soporta vuestro peso de milagro. Entonces sentiréis lo que sentí
yo. El hielo se rompe bajo vuestros pies. Mirad hacia abajo y veréis las
blancas grietas recorriendo el hielo como alocadas, complicadas telarañas. No
se oye nada, pero notáis la vibración a través de las plantas de los pies.
Eso fue lo que pasó
cuando Denna me sonrió. No quiero decir que me sintiera como si me encontrase
sobre una fina capa de hielo a punto de ceder bajo mi peso. No. Me sentí como
el hielo mismo, resquebrajado de pronto, con grietas extendiéndose a partir del
sitio donde ella me había tocado. […] Temía derrumbarme si me movía.
Quizá fuera suficiente
decir que me cautivó una sonrisa. Y aunque parece una frase extraída de un
libro de cuentos, se acerca mucho a la verdad. ”
Patrick Rothfuss. “El
nombre del viento”
Siempre me he sentido bastante identificado con este
extracto, cada vez que la veo sonreírme, mirarme fijamente, me siento así. Esa
sensación de que puede ver dentro de ti, lo que sientes, lo que piensas. A
muchos esto les parecerá una tontería. Una vez encuentras a alguien así, creo
que hay que hacer todo lo posible, e incluso lo imposible, por mantenerla a tu
lado, por hacer que no desee nada más. No importa lo cansado que estés. Si ella
necesita verte para mejorar ligeramente su día, ve corriendo a su lado, tanto
si son las 3 de la madrugada como si son las 5 de la tarde. Haz que sepa lo
especial que es aunque ella no quiera admitirlo. Consigue sacarle una sonrisa
sincera pese a lo dura que haya sido la semana.
En resumen, conquístala día a día. Porque sabes que si algún
día llegaras a perderla, tu vida ya no sería la misma, porque podrías volver a
ser feliz, pero no de la misma manera. Cuando encuentras a alguien único y
compartes tanto con ella, tu vida no vuelve a ser completamente tuya, nunca.
Frase del momento: “Suspiró
y después sonrió con la misma sonrisa que, sin importar cuantas veces la viese,
siempre le robaba el corazón.”
Simplemente, me encanta. Me siento muy identificada con esta entrada en este momento, porque al igual que tú, he encontrado a alguien diferente. Alguien a quien quiero ver sonreír todos los días. Me alegro mucho de que por fin hayas encontrado a tu princesa, esa que tanto tiempo buscaste. Te mereces esto y más. Sed felices!
ResponderEliminarSara. (He aquí mi primer comentario de muchos).